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sábado, 22 de abril de 2023

Un homenaje a los bares de rock underground, jamás existirá nada como los antros.



Acabo de cerrar un bar, siempre me ha gustado tener bares a pesar de que no sé administrarlos, esta vez el cierre no fue culpa mía, fue culpa de otro colombiano mentiroso, al parecer cada día es más dificil encontrar colombianos honestos en estos tiempos. Cerrarlo me llenó de nostalgía y recordé por qué me gustan los bares, además de ser músico y tocar en ellos, son espacios que brindan una complicidad absoluta para que las personas sean lo que no pueden ser en sus "días normales", yo no sufro de eso, siempre he sido ese tipo que duerme hasta tarde y bebe en las barras, pero el bar es importante, de hecho en la pandemia, en ciudades como New York el alcohol fue catalogado como una necesidad básica, eso jamás lo entenderá un colombiano promedio, ya que la tradición de este país es satanizar estos lugares y compararlos con el mismísimo infierno. Para mí, sencillamente han sido una salvación.

Mucha gente me pregunta por qué no salgo de Bbar y hoy quiero responder esa pregunta con un articulo que evoque sentimientos que tal vez o se perdieron o no se conocen por estos días. Si salgo de Bbar, tocó en varios otros lugares, otras ciudades, pero allá me siento como en casa, no solamente porque su dueño es mi gran parcero sino por que nunca logré abandonar la felicidad que me daban los antros, ese sentimiento de pertenencia, de que uno no es raro, la música a todo volumen de las bandas y esas raras y extrañas noches en donde se pasa mejor que en cualquier festival. Este escrito es un homenaje a todos esos bares o antros que nos vieron crecer, que nos enseñaron a rockerar, que mantienen viva la llama y que le abren espacio a las bandas, bares como Music Factory, Kaliman, Tansilvania, Ácido, Barbie, Kaoz, Rotten Ratts, Vértigo Campoelías, Rocket, d´Club, Jeremías, Soho y tantos más que son parte de la vida de muchos, de su historia, de sus recuerdos.


Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), el antro es una caverna, una cueva, también un local de mal aspecto o mala reputación. Sin embargo, en algunos países de Latinoamérica, el término antro se usa también para referirse a los clubes nocturnos, discotecas, bares y otros lugares de entretenimiento y diversión, En este caso, el antro no tiene una connotación negativa, sino que es un sitio donde la gente puede bailar, socializar o consumir bebidas alcohólicas, etc. En el índice o lenguaje de la calle y el rock, el antro es el centro de operaciones, el lugar a donde vamos a beber, a escuchar rock y a tener buenos momentos.

Bares de rock underground son igual de legendarios que las bandas, recuerden The Cavern o The Kasbak, por ejemplo, en Londres hay varios bares de rock que merecen una visita, como el Barfly, donde han actuado Coldplay o Franz Ferdinand; el The Old Blue Last, donde se han presentado Arctic Monkeys o Lily Allen; o el KOKO, instalado en una antigua casa de cine con una decoración espectacular. En Estados Unidos también hay muchos bares de rock emblemáticos, como el Rainbow Bar & Grill en Los Ángeles, donde se reunían los músicos de heavy metal en los años 80; el The Continental Club en Austin, donde se puede escuchar rockabilly y country; o el Saint Vitus Bar en Nueva York, donde se puede ver a bandas de metal y hardcore. también el Bemelmans Bar, donde se pueden admirar las ilustraciones del autor de Madeline; el Pappy’s and Harriet’s Pioneertown Palace en California, donde se puede ver un pueblo del oeste y escuchar rock alternativo; o el Neurolux en Idaho, donde se puede bailar al ritmo de rock indie y punk. La época de oro de los bares de rock en Bogotá fueron los noventa, sencillamente la ciudad era rockera, el rock era el top de la linea y el código era claro.

En Bogotá hay lugares que no han cambiado con el tiempo y que mantienen ese espíritu, y ustedes saben que la nostalgia es de lo que más vende, recuerden “La pelota de letras” de Andrés López, super exitosa, eso es un mero y plano ejercicio de nostalgia y a algunos no nos gusta el reguetón y las nuevas corrientes así que nos sentimos cómodos en esa nostalgia. Lugares en donde el rock sigue sonando con fuerza, donde las luces se mezclan con el humo y el sudor, donde las cervezas se brindan con alegría y los abrazos van para amigos y desconocidos. Lugares como Abott y Costelo y Bbar, espacios de los que no se conforman con la música de la radio actual, con los bares de moda y las tarimas caras.

Eso bares son una nostalgia viva, un recuerdo de los años 80 y 90, cuando el rock era una forma de vida, una rebeldía, una expresión. Allí se reúnen los mismos de siempre, los que crecieron con el antro, los que lo hicieron suyo. Ya no tienen 20 años, sino 40 y 50, pero siguen sintiendo la misma emoción al escuchar una banda en vivo, al cantar a coro las canciones que marcaron su juventud, al bailar sin parar hasta el amanecer, el eterno paraíso, un oasis en medio del desierto musical que nos rodea. Allí no hay reglas ni etiquetas, solo rock y diversión. Allí no hay pretensiones ni falsedades, solo amigos y buena música. Allí no hay pasado ni futuro, solo presente y felicidad.

Bares de rock que la gente recuerda (Agregados después de publicar este artículo) las personas comenzaron a pedir que agregara los nombres:

La Punkería
Antifaz
Tranvía
La Casona
Estación Central
Kalimán
Vertigo Campoelías
La FlorHisteria
Rotten Ratts
Rocket
d´Club
Jeremías
La Galería del Diseño
Soho
Music Factory
Gotica
Barbie
Barbarie
Abott y Costello
Kaoz Bar (Nutabes)
El Ché (Nutabes)
Umaguma


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