Colombia es un paÃs muy duro, una costra, un cáncer, no existe un solo dÃa en que no toque aguantar al menos una situación absurda, un episodio violento, un altercado con alguno de los millones de seres que habitan esta patria. Por ejemplo, ayer, timbran en la casa y mi hija contesta y dice que “timbren en administración que acá no es el lugar que buscan”, entonces vuelve el hombre a timbrar y le contesto y le digo lo mismo, timbra por tercera vez y ya me tocó salir como un demonio a darme en la jeta con semejante imbécil que no tiene sesos para comprender una sencilla frase, el encuentro terminó con policÃa a quienes me tocó pagarles para que no colocaran una multa. Asà es todo acá, un cagadero asqueroso, un moridero, un campo de concentración asqueroso de donde no se puede salir.
La victima ahora es mi hija menos, a quien matriculamos en el maldito
Instituto Paulo Freire, una de esas letrinas de garaje en la patria peor
educada del planeta tierra para que continuara su formación en medio
del fracaso estrepitoso del paÃs en la pandemia, oh sorpresa, fuimos
estafados, después de dos años la niña fue desescolarizada mientras
nosotros pasábamos por el virus que nos prendieron en los mercados de
esta asquerosa ciudad, mientras nadie nos ayudó, mientras me tocó
también casi matarme a golpes con la EPS para que me hicieran la prueba,
mientras todo esto pasaba a mi hija la desescolarizaron.
Derechos de petición va, tutela viene y por un extraño acto o azar del destino esta vez nos dieron la razón y ¿entonces? La maldita colombiana asquerosa, puerca, ladrona y corrupta dueña del colegio se voló, cerró las páginas y mi hija en el limbo porque ¿Quién hijueputas le responde a uno acá en este cagadero llamado patria? Ahora tocará perder todo el dinero invertido, mi hija el tiempo que es lo que más duele y quedarme con las ganas de ahorcar con mis propias manos a otro maldito colombiano arrogante que la única manera en la que logró ganar dinero fue robando a consta de los demás, porque la única asquerosa manera de que en este paÃs alguien gane algo, es que otro lo pierda.
No pasa un minuto en el que no me arrepienta de haber nacido en este paÃs de mierda, lleno de malparidos, de hijos de puta, de corruptos, de asesinos, de salvajes e ignorantes, le ruego al cielo que de la forma que sea me ayude a largarme de este desierto moribundo antes de que sea yo el asesinado o aun peor, comience yo a desahogar mi rabia y mi frustración a la manera colombiana.
Derechos de petición va, tutela viene y por un extraño acto o azar del destino esta vez nos dieron la razón y ¿entonces? La maldita colombiana asquerosa, puerca, ladrona y corrupta dueña del colegio se voló, cerró las páginas y mi hija en el limbo porque ¿Quién hijueputas le responde a uno acá en este cagadero llamado patria? Ahora tocará perder todo el dinero invertido, mi hija el tiempo que es lo que más duele y quedarme con las ganas de ahorcar con mis propias manos a otro maldito colombiano arrogante que la única manera en la que logró ganar dinero fue robando a consta de los demás, porque la única asquerosa manera de que en este paÃs alguien gane algo, es que otro lo pierda.
No pasa un minuto en el que no me arrepienta de haber nacido en este paÃs de mierda, lleno de malparidos, de hijos de puta, de corruptos, de asesinos, de salvajes e ignorantes, le ruego al cielo que de la forma que sea me ayude a largarme de este desierto moribundo antes de que sea yo el asesinado o aun peor, comience yo a desahogar mi rabia y mi frustración a la manera colombiana.

