Lo último

EL IMPRESIONANTE EPITAFIO DE JOHNNY CASH

Jamás imagine que sentiría envidia por los últimos instantes de un hombre, en este caso un hombre que a mi parecer alcanzó la realización. Después de vivir una vida intensa, llena de altibajos, de ser un hombre rebelde, de ir contra la corriente y también de hacer dinero y conseguir al amor de su vida, el llegar al umbral de la muerte y de saber que hay que dejar este mundo y tener tiempo para pensarlo y meditarlo debe ser un acto de conciencia absoluta.

Yo había escuchado la canción HURT en la voz sombría y melancólica de Trent Reznor, me encantaba, sobretodo porque cuando iba terminando, la mente retorcida de Reznor dispara dos acordes insensatos como reafirmando el odio. Pero cuando la escuche de nuevo en la voz y la majestuosa y horrorífica versión de Johnny Cash, volví a soltar una lágrima con una composición, algo que no me pasaba hacía muchos años.

Recuerdo haber visto en algún momento un homenaje en los premios Grammy a Cash, un Grammy póstumo por esta interpretación, en aquel entonces estaba yo lleno de esperanza y con ganas de tragarme el mundo y los lamentos de un viejo cantante no me interesaban, lo dejé pasar de largo, pero dicen que la vida le coloca a uno las cosas en el momento justo y para mi llegó después de años de haber sido lanzada, eso es lo que me encanta de la música que no destrozan en la radio, que se convierte en pieza inmortal, y que en cualquier momento sirve porque la vida no cambia jamás y por eso el hombre siempre le cantará a lo mismo.

Escuchar las frases desesperadas de un hombre que lo tuvo todo y que se da cuenta que la vida no es nada de eso, verlo, aunque difícilmente en la cara ya casi rígida, sentirlo, porque se puede sentir, hace reflexionar y hace pensar que aquellos que vivimos esta vida pensando solamente en vivirla y en disfrutar, que odiamos el sistema, que buscamos la felicidad, que odiamos con pasión, que nos importa más un momento que un billete, que no trabajamos sino que actuamos de acuerdo a nuestros gustos y necesidades, estamos en lo correcto, es la reafirmación de la libertad de vivir de acuerdo a uno y no a la sociedad en donde uno nace.


Por eso la imagen de Cash enfundado en ropas elegantes y regando el vino desde una copa de cristal mientras dice reforzando las palabras –My empire of dirt- (Mi imperio de polvo) es un choque emocional muy bravo, algo que solo entiende aquel que ha vivido, aquel que ha conocido el mundo, que ha almorzado con ricos y pobres, que ha tenido y todo y no ha tenido nada, aquel que está tranquilo con su vida e intranquilo con lo que viene, pero sobre todo aquel que se da cuenta que no hay que acumular riquezas sino momentos, porque como él lo dice, todo lo de este mundo es un imperio de polvo.