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EL ROSTRO DE MI ESPOSA

Mierda, y yo que creía que las cosas malas solo le pasaban a los demás, yo era un toro, fuerte, bebía mas que nadie, metía mas que nadie, aguantaba todo, creía que era de los Rockstars que sobreviven. Que raro pasa todo!!!

De repente me vi en una cama, mirando al frente, monitoreado, increíblemente sometido por mi mismo, por mi cuerpo y mi corazón que en un segundo me jugo una mala pasada y no quiso ya aguantar mas el voltaje al que lo estaba sometiendo. A mis 35 años sufrí de un vaso espasmo en una arteria que me causo un infarto en el corazón.

No lo entiendo, cuerpos diferentes, vidas diferentes, yo que era el inmortal de repente me convertía en uno mas haciendo la fila hacia la muerte. Pensando en esa cama si lo que había hecho era suficiente, si era verdad que no podría ver mas a mi hija crecer, si era mi culpa no haber escuchado cada consejo que me habían dado... y así, con lagrimas en los ojos y sin tanto miedo, por que cuando las cosas llegan extrañamente uno no siente miedo, abrí los parpados buscando aire y lo primero que vi a mi lado fue el rostro de ella, de mi esposa, a mi lado, tranquila, mirándome, ocultando su angustia, como diciéndome en silencio - Aquí estoy, tranquilo, pa´las que sea- y fue ahí cuando sentí una chispa de esperanza en medio del silencio del hospital y las maquinas.

Aun recuerdo ese día, y aun lucho constantemente con el miedo y la paranoia de lo inevitable, de saber que en cualquier momento mi vida a pesar de mi se podrá ver truncada a mi edad y que tal vez el rock and roll sera lo que quede en los oídos de mis amigos y mi familia, pero se que lo único que quisiera llevar conmigo, es el recuerdo de aquellos ojos que siempre me han mirado con amor, los de mi esposa, esa pelada que siempre ha estado ahí para aguantar toda la mierda que he podido darle.

Hoy miro al futuro, impredecible, pueden ser segundos o años, solo Dios lo sabe, pero hoy mas que nunca estoy seguro que la vida se hace de amor, las cosas valen nada, un hombre vale por sus ideas y sus ideales, eso es lo importante, ya no me preocupare más por banalidades y el que quiera hacer que me preocupe por ellas perderá su tiempo. El único error que no quiero cometer jamás, es volver a perderme un segundo con los seres que amo.

En parte agradezco lo que me paso, por que ahora veo la verdadera vida.

10 de mayo de 2010