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LA HORA DEL RELEVO

 
Mientras escribo esto escucho -Space Oddity- una de mis canciones favoritas, mi esposa dice que esa canción le acuerda de mí, solo una de tantas de las que han marcado mi vida porque me dedico al rock, eso soy, no me gusta nada más. Además de esa canción conozco toda la discografía de Bowie y la de Motorhead y la de cientos de bandas más y no solo su discografía, también su historia, se más de la historia del rock mundial y nacional que de otra cosa en esta vida, fui maestro de historia de la música y del rock durante un tiempo en La Escuela de Rock en Bogotá, esa misma que se creó en conjunto con Radioactiva y mis tesis en el pregrado en comunicación en la maestría de Estudios Artísticos son en rock, el rock es mi vida. Por eso me ofenden hasta el tuétano las personas que publican su verborrea (diarrea) mental en las redes con comentarios ofensivos a los que nos duele la partida de los grandes, tal vez porque esos imbéciles piensan que somos iguales de ignorantes a ellos y que ser colombiano es tatuarse el acordeón y que el rock es una fusión hedionda en la que no se distingue sino el “guepaaaa”, homúnculos vacíos que son los culpables de que esta patria se parezca cada día más a una letrina intelectual que a un país próspero. No, yo amo el rock y es mi vida y me preocupa verlo desaparecer.

Llegó el relevo generacional, no solo en la música, llegó el relevo en el arte, en el deporte, en la política, en la vida. Durante los últimos días hemos visto partir grandes nombres que han quedado en la historia mundial por su obra y otros como el caso del actor Calos Muñoz en la historia latinoamericana por su desempeño en el arte dramático, estos años han ido dejándonos varios personajes que han creado mundos y obras importantes para la humanidad, que trascienden su cuerpo y su tiempo en este mundo. Son personas que mueren y dejan huella y vacío en los demás porque han sido parte de la vida de todos, de la banda sonora de la vida de cada uno, de los momentos que se comparten con los amigos y la familia, de nuestra diversión, de nuestra cotidianidad, por eso sentimos su partida, porque así no lo comprendan, son más importantes que incluso algunos miembros de nuestras familias en las vidas de cada uno, son personajes que los sentimos propios, cercanos, como si los conociéramos… y lo hacemos por lo que hicieron.

Por eso, veo con preocupación que no hay material para el relevo, cuando una generación desaparece y es el caso ahora, que se está yendo una gran generación de artistas, otra debe sustituirla pero ¿quién lo hará? Si el mundo está más preocupado por hacer dinero que por crear y por avanzar, Los mega éxitos populares de nuestra época son Gangnam Style y todo el desfile de reguetón que no ofrece nada musicalmente más que tres minutos de restregarse contra la compañera de baile. Es preocupante ver que en la televisión escogen a los que van a interpretar por sus caras y no por su capacidad actoral, lo sé de primera mano, muchas veces llegué para aprovechar los pequeñísimos papeles que me dieron, para ver a los protagonistas estudiando el libreto mientras los maquillaban y peleaban por cómo se veían. El panorama es desalentador.

Si hay talento, hay personas con toda la capacidad para tomar el relevo, sobretodo en Colombia, hay ideas, hay obras, ese no es el problema. El problema es el entorno que no los deja hacer su parte, porque por seguir pensando en los tres pesos del almuerzo, los grandes artistas de la generación que vive están en la miseria tratando de sobrevivir, la mayoría dando clases en colegios y universidades para poder comer y pasan sus días en esta lucha de necesidad en lugar de estar creando y llenándonos de obras, de música, de universos maravillosos.

El mundo despide a los grandes y no está cultivando a sus sucesores.