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LA COMPLICADA SITUACIÓN DEL ROCK EN LA ACTUALIDAD SE DEBE EN GRAN PARTE A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


Muy pocas personas se han puesto a analizar con detenimiento el fenómeno actual en la escena del rock, Metallica y Guns and Roses siguen llenando estadios al igual que lo hacían en 1988. Aunque esto es maravilloso, es el resultado de la carencia de nuevos artistas tan contundentes como ellos. No son pocas las bandas que han decidido reunirse nuevamente para aprovechar este momento en que los millones de personas ávidas de rock no tienen nada de donde escoger y retornan a sus ídolos de siempre, hoy vemos que son las leyendas quienes están girando en súper conciertos y editando discos que superan records.

¿Qué sucede? ¿No hay más rock? Al contrario, si ponemos de ejemplo una escena como la bogotana nos damos cuenta que existen cientos de buenas bandas tratando de colocar en el mapa su música y así como hay cientos de bandas que dejan mucho que desear también están las que suenan increíble, las que tienen nueva música y las que podrían darle un nuevo aire al rock, la culpa de que esto no esté sucediendo corresponde su mayoría a dos factores: Los medios de comunicación en la actualidad le han cerrado la puerta al rock y alrededor de la caída de la industria de la música se han generado grupos de personas que mendigan dineros destruyendo el clúster económico de la misma.

Fenómenos como el Reguetón no se construyen por la calidad musical sino por la necesidad del consumo, musicalmente hablando el Reguetón es una música muy sencilla pero toda la parafernalia armada alrededor del género es impresionante y ha reemplazado al menos para los latinos y aunque no lo crean para la gran mayoría del mundo esa escena enorme que teníamos, hoy vemos muchos músicos de rock cansados de que su producto no sea escuchado volcándose al folclor y a otros géneros para poder comer. J Balvin, Carlos Vives y otras grandes estrellas que lo están haciendo muy bien en sus géneros anteriormente eran rockeros recalcitrantes, sencillamente es una decisión de mercado que obviamente hay que entender.

El rock y la música no la construyen los músicos si hablamos de industria y eso es lo que no han entendido en muchos lugares, el poder de los medios de comunicación es tal vez el más influyente del planeta incluso sobre la iglesia o la política, tal vez solo la fuerza puede doblegar el poder de la información, pero en países como el nuestro en donde se ha eliminado el requerimiento profesional para ser comunicador o periodista, los medios se ven inundados de muchas personas que están ahí por amistad, por placer y son irresponsables con la profesión y esto es una catástrofe ya que el rock depende en gran medida de la exposición, por esto seguimos escuchando a Guns and Roses en lugar de los cientos de bandas que están haciendo nueva música.

Para ser un periodista de espectáculos y en este caso un periodista de rock se necesitan dos cosas muy sencillas: Ser periodista y  saber de rock, nada más, los mismos requisitos para ser periodista de cualquier género, para narrar partidos hay que conocer a los jugadores y las reglas del futbol y sería imposible hacerlo sin saberlo. Siempre les pregunto a los amigos si dejarían que un carnicero abriera a la mamá para operarla de un cáncer terminal y siempre he recibido un “no” rotundo como respuesta, entonces ¿Por qué dejar nuestros medios y nuestro rock a merced de carniceros que no saben ni de medios ni de música? Es una pregunta que no deberíamos estar haciendo, zapatero a tus zapatos.

La música en Colombia es enorme, el rock en el mundo es enorme pero está siendo lapidado por intereses económicos que se siembran fácilmente en las nuevas generaciones, anteriormente el público era mucho más exigente, es por eso que se están volcando nuevamente a lo “de antes” a lo que supuestamente es “bueno”. Es vergonzoso ver como los periodistas de espectáculos tienen una plantilla para sus escritos sobre los mismos, cada publicación lleva por títulos algo así como “Impresionante concierto de Metallica en Bogotá”, “The Cure hizo vibrar a más de diez mil espectadores” para después desfogarse en una letanía de halagos y “larga vida a la banda” sin ser críticos, sin ni siquiera hablar de la música, y esto lo hacen sencillamente para no perder el favor de los promotores y sus acreditaciones gratis, los mismos promotores que no acreditan sino a sus amigos para que nadie vaya a hablar mal de ellos, es una cadena de favores que se convierte en el veneno que mata la industria. 

Hay que tomar en serio nuestro movimiento y exigir profesionalismo, ese cuento mediocre de “el titulo no sirve” es solo para aquellas personas que no han tenido la valentía de asumir el compromiso de aprender y al contrario se imponen los títulos ellos mismos, son curadores, son locutores, son periodistas, son productores, son promotores por gracias divina y por imposición espiritual y ellos, precisamente ellos son los culpables de que nuestra industria siga tambaleando vendiendo ideas propias y gustos personales y dejando de lado cualquier objetividad, como aquellos “periodistas” que aparecen una sola vez al año en Rock al Parque para ver las últimas cuatro bandas, como aquellos curadores que siguen montando folclor puro a los escenarios del rock, como aquellos locutores que no conocen sino a tres bandas nacionales, en resumen, no solo de música vive el rock, la responsabilidad la tienen también y en igual importancia sus coprotagonistas a los cuales hay que exigirles respeto por el género y profesionalismo en el oficio.