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PREOCUPA LA DEPLORABLE SITUACIÓN DEL PERIODISMO MUSICAL EN COLOMBIA


La pauperización del panorama artístico y del quehacer del periodista han convertido el periodismo musical en Colombia en algo digno de mostrar en el nuevo museo del fracaso en Suecia.

El país tiene por premisa que cualquier persona puede ser periodista excusando esto en la carta magna y el artículo que consagra la libertad de expresión por lo tanto eliminó el carácter profesional del campo de conocimiento y otorgó el “libertinaje” de los medios. Es así como vimos popular a los amigos de los amigos en la televisión, la radio y la prensa escrita.

Al mismo tiempo, personas sin educación artística, pero con gusto por la música, se auto declararon patronos de la industria y con argumentos de niños de veinte años, como “la música es una”, “El rock no es un género es una actitud” y otras frases provenientes del corazón y no dela cabeza, llenaron al público que ve, escucha y lee esos medios de ideas erradas y distorsionadas en cuanto al arte.

Así, teneos un país lleno de personas que publican sus ideas personales como la verdad oficial y absoluta del arte nacional, convirtiéndonos en ignorantes y estableciendo una dictadura comunicacional y artística de la que ya no se puede salir porque están establecidos como colonias de hongos en terreno fértil.

Lamentable que Colombia incluso en eso falle, y si un estado falla en el sistema de justicia y en el sistema de comunicaciones, ese estado es fallido y está condenado a desparecer o, como está sucediendo en algunos países, a tomar medidas extremas para aferrarse a su supervivencia.

Lo más triste del caso, es que los consumidores de información no indagan y sencillamente se quedan con las versiones de los medios que no son serios, culpa entonces también de la falta de una personalidad curiosa y de la mediocridad de la misma estructura social.

"Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad."

Oscar Wilde