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domingo, 17 de noviembre de 2019

¡DIOS MIO QUÍTAME LA VIDA!

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Estaba en casa el domingo por la tarde con mi esposa y mis hijas, tratando de hacer un almuerzo después de una semana pesada y llena de necesidades económicas, cuando de repente comenzamos a escuchar unos gritos desesperados que provenían de un hombre, bajamos el volumen al televisor y pude entender lo que decía, -Dios mío quítame la vida, estoy cansado de caminar y caminar de sol a sol y nadie me compra nada, nunca he estado en una cárcel, nunca he robado, quiero morir, tengo mucha hambre por favor alguien ayúdeme, alguien cómpreme algo!, clamaba entre lágrimas un hombre de unos cuarenta años, vestido con harapos, gritando por todo el barrio, su desespero se transmitía y el ambiente se tornó muy pesado.

Mis hijas se impresionaron mucho y mi esposa se puso muy nerviosa, yo me sentí impotente y triste porque a pesar de que entendía su situación, se que la nuestra y la de millones de latinoamericanos es la misma, estamos viendo como nuestros países se convierten en una olla de presión apunto de estallar como ya lo han hecho Venezuela, Chile y Bolivia, todos movidos por el desespero de no tener las necesidades básicas, en otras palabras de que no haya ni para comer, Colombia no se salva, pienso que estamos peor que cualquiera.

Creo que es tiempo de que nosotros como seres humanos, como personas que tenemos la capacidad de analizar y comprender problemas profundos en la sociedad nos demos cuenta de cómo están actualmente los países, hay tolerancia a ciertos movimientos ideológicos y políticos que nos están destruyendo, motivados por la codicia y las ganas de tenerlo todo y bajo control, se le ocurrió a algunos que son dueños del planeta y todo lo que hay y existe en él y nadie tiene derecho a reclamar ni siquiera lo mínimo vital.

El caso de esta persona que pasó gritando al lado de mi ventana es solo uno de millones, tal vez el no tenga el coraje de convertirse en un asesino o un delincuente como si lo han tenido miles para poder sobrevivir, nuestras calles están llenas de mendigos, llenas de atracadores, llenas de niños que trabajan, llenas de personas que tienen que emigrar en busca de nuevos rumbos, en Colombia se quejan de los venezolanos, pero los colombianos plagan España, USA y Chile, el racimos en Los Estado Unidos se convirtió en un cáncer social que ya hizo metástasis, un país tan hermoso y rico pero con un pensamiento medieval, las nuevas peleas ideológicas, de género, de violencia, que nos están separando nos alejan de los verdaderos problemas como el cambio climático, la falta de igualdad social, la falta de educación, de acceso a las oportunidades y se pierden en cortinas de humo creadas para tal fin.

Llegará un momento en que lamentablemente nada aguantará y nuestro mundo como lo conocemos colapsará, esto no demora en suceder, será la consecuencia de no querer salir de las burbujas, de creer que todo se soluciona con represión y con leyes absurdas que solo convienen a unos pocos, ¿De que sirve que una persona se convierta en un líder si ese líder nos dirige hacia el abismo? Han logrado lo que han querido, nos polarizaron, nos pintaron de blanco y negro, de azul y rojo y nos hacen pelear entre nosotros mientras ellos riéndose manipulan los hilos en su favor.

No es que ya no existan genios con capacidad de transformar nuestra sociedad, es que esos genios hoy en día son tildados de locos, algunos de terroristas, otros son segregados y vetados por los cuerpos oficiales para que no hablen, para que no se conviertan en una piedra en el zapato, el periodismo hoy en día está arrodillado a los intereses estatales y corporativos porque de lo contrario es silenciado, asesinado, vemos en Chile como más de doscientas personas han perdido sus ojos por las balas de la policía, vemos el asesinato sistemático de líderes sociales y testigos en Colombia sin que nadie diga nada, vemos como los gobiernos suben y caen por la falta de preparación de sus elementos, la posverdad, la ignorancia y la generación de cristal que se ofende con todo han sumido al mundo en un caos en el cual todo se lava con lo “políticamente correcto”

Pero lo cierto es que la realidad es un acuerdo entre todos, no es lo que cada uno tiene en la cabeza y mientras algunos toman Whisky y deciden el rumbo de su propia fechoría, otros pasan rogándole a Dios que les quite la vida porque no tienen para un pan, eso no es un mundo en donde quiero que crezcan mis hijas, eso es un infierno de codicia, maldad y delincuencia.

No se que puedan pensar ustedes, tal vez algunos leen esto desde su celular de última generación o su laptop gamer de tres mil dólares, tal vez no les importe mucho un hombre con hambre, pero lo cierto es que la vida cambia de un momento a otro y cualquiera puede convertirse de príncipe a mendigo en menos de dos segundos, solo en ese momento entenderán lo que es la desigualdad y el hambre, que es más peligrosa que una bomba atómica.

Sólo cuando a uno lo toca la tragedia es que la mente comienza a funcionar.

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