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ENTREVISTA EN LA PRENSA GRÁFICA

Un compromiso con el Rock

Un empujón, eso es lo único que necesitan para despuntar los músicos jóvenes salvadoreños. La Secretaría de la Juventud puede darles la patada que necesitan para que en el país les valoren.

Publicada 10 de junio 2004, El Diario de Hoy

Cesar Funes (al centro), secretario de la juventud del gobierno de Tony Saca, habla con los representantes del rock nacional acerca de las necesidades y cambios.
Foto EDH / Herbert Saravia
Ana Giralt/Carmen Linares /Claudia Núñez
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Tienen la mano extendida no a la espera de un poco de dinero, sino de otra que les ayude a caminar por el difícil medio artístico salvadoreño.

El nuevo secretario de la Juventud, César Funes, está dispuesto a ser ese soporte, ese conducto que les facilite el que más personas conozcan su propuesta musical, que la valoren y, en especial, que la apoyen.

En un encuentro organizado por Vida –la semana anterior–, el delegado del Presidente de la República tuvo la oportunidad, por primera vez desde que asumió el cargo, de conocer uno de los rostros de la realidad del rock guanaco.

Por espacio de dos horas, los roqueros Raúl Buendía, Alex Huezo, Luis Guardado y Felipe Szarruck le plantearon no tanto quejas, sino más bien soluciones para que ese género musical despegue en El Salvador.
Los jóvenes hablaron de escenarios específicos donde –por ejemplo– un fin de semana puedan presentarse; de la emisión de una simple carta oficial que se refiera a su trabajo cuando lleguen a pedir un permiso de salida a una embajada con el fin de atender una invitación a un festival de rock internacional y hasta de crear un mecanismo de asociatividad que unifique a todos los roqueros sin importar la edad.

“No exigimos presupuesto (...) Buscamos y necesitamos un mediador para ir de la mano con el Estado”, puntualizó Luis Guardado, de Pashpak.

Un mediador que exhorte al Ministerio de Gobernación a crear una ley que exija que un por ciento de la programación radial se destinará a la producción nacional y que cabildee ante el Ministerio de Educación por la apertura de una escuela profesional de arte o bien el fortalecimiento técnico y académico del Centro Nacional de Arte.

Funes está dispuesto a asumir esos retos y los que vengan, en el entendido que su papel será de facilitador, de un interlocutor que promueva los programas que, junto con la Secretaría de la Juventud, diseñen los roqueros.

“Queremos garantizarle a la gente que su desarrollo como músico encuentre todas las oportunidades posibles”, aseguró.

En Funes, sin embargo, no está el obligar a una persona a apreciar el rock nacional y mucho menos garantizarle a los representantes de este género que vivirán de lo que produzcan. Eso es cuestión de suerte y calidad.

En las manos del secretario está, sin embargo, el darles el chance de que se expresen y por ello gestionará para que durante la Expo U (que se realizará pronto) se realice un festival de música.

“No buscamos convertirnos en entes ejecutores, sino en coordinadores de programas (...) de proyectos en los que todos estemos de acuerdo (...) El rock puede ser una profesión autosostenible en el mercado”, apuntó.

El primer paso está dado. Los roqueros tiene la voluntad de trabajar, Funes también. Habrá que darle tiempo al tiempo.

Alex Huezo
Guitarrista/Chuche Finca

Alex considera necesario que en El Salvador se le dé más importancia a la música como una opción profesional, así como ocurre en otros países de Centroamérica donde existen conservatorios.

Él es estudiante de música en el Centro Nacional de Arte (Cenar), lugar en el que, a su juicio, hay maestros talentosos y quizá los mejores de la región, por lo que con un poco más de recursos y de valor por parte de la entidad competente, el Cenar podría ser la cuna de talentosos profesionales de las artes en general.

Alex pide que, por lo menos, se cree el título de técnico dentro del Cenar, pues su idea es vivir de la música, por lo que espera que su inquietud no se quede en palabras, sino que se conviertan en acciones concretas que le ayuden no sólo a él, sino a miles de jóvenes salvadoreños que quieren ser profesionales.

 Felipe Szarruk
músico/Solista

El desinhibido creador del concurso Subterránica y también músico de nacimiento –como él mismo se define– dominó durante varios minutos la charla. A Szarruk le correspondió resumir en tres pasos el plan que él haría para impulsar el trabajo de los roqueros en el país.

Lo primero es asociarnos –dijo–. Si los músicos caminan siguiendo un mismo objetivo es más fácil conseguir el apoyo de las instituciones. “Y si nuestra institución está respaldada por el alguien del gobierno, es mejor”. El segundo es gestionar un lugar físico en el que los roqueros puedan reunirse para planificar proyectos y de ser posible instalar estudio de grabación colectivo con estándares de calidad, óptimos para sus producciones. El paso restante sería procurar la realización de eventos en donde presentarse.

Raúl Buendía
Percusionista/Pashpak

La organización y el espacio que deben tener no sólo los roqueros salvadoreños, sino la juventud en general, fueron los ejes principales expuestos por Raúl. Armado de información y un CD de su grupo, que entregó a Funes, Buendía expresó su deseo de que el trabajo que ellos realicen sea más valorado.

“Nosotros sólo queremos que las radios confíen en nuestro producto. Es triste darse cuenta que la genete que viene de fuera valore más el trabajo de los músicos salvadoreños que los propios salvadoreños”, expresó.

Agregó que hay un mercado potencial para su música en El Salvador y quieren alcanzarlo hasta posicionarse.

En ese sentido dijo que lo que necesitan no es presupuesto, sino apoyo institucional. “Te invitan a otro país, como en nuestro caso que nos invitaron a Italia, y presentas todo a la Embajada y no te dan una visa o un patrocinio porque sos músico”.
Luis Guardado
Bajista/Pashpak

Lucho, como se le conoce en el medio artístico, mostró seguridad y convicción respecto al empuje que su banda tiene en el espectáculo nacional. Destacó la importancia de internacionalizarse para ser promotores culturales de El Salvador. Aclaró que como músicos no necesitan que les regalen nada, mucho menos dinero. “Lo que necesitamos es el apoyo de instituciones que nos respalden cuando solicitemos un patrocinio o cuando gestionemos el apoyo para salir del país sin que se nos discriminen por el hecho de ser artistas”. Y es que por muy increíble que parezca, a Guardado, al igual que a muchos de sus colegas, les han negado la extensión de documentos como la visa sólo por ser músicos.

“Hemos perdido invitaciones para tocar en el extranjero por la falta de apoyo, aunque nos esforcemos por buscarlo como proyecto independiente. Por eso necesitamos que nos acuerpen”, insistió.