Lo último

BOGOTÁ MUSIC MARKET MISMO CARTEL DE BANDAS, MISMO JURADO TODOS LOS AÑOS, OTRO ESFUERZO PARA LA MÚSICA QUE DEBE SER REPLANTEADO


Hace mucho tiempo perdí la fe en la escena de Bogotá respecto a la música, esa escena llena de personas sn educación que creen que están “ayudando” a construir una industria solo porque Dios con un rayo divino los dotó de la razón y el gusto. Creo que hay que hablar de frente como nadie lo hace, así seamos vetados como ha sucedido. Todos sabemos que hay empresas privadas que se han aliado con el estado y estos personajes han monopolizado las oportunidades que supuestamente se crean para “ayudar” a los artistas que en su necesidad de espacios en un país en donde el arte no interesa, llenan formularios de todo tipo creyendo que esto es legal y transparente, yo era así, todos hemos sido así, creíamos en esos procesos y la mayoría sigue creyéndole a estos personajes.

Bomm, Bogotá Músic Market, una iniciativa interesante pero que carece de lo único que debería poseer: honestidad y transparencia para brindar a los artistas las oportunidades que claman van a brindar. ¿Cuánto dinero cuesta realizar el Bomm? ¿Para qué se gasta tanto esfuerzo y dinero en disfrazar una reunión de las mismas personas durante años y que no suceda nada? Unos amigos de El Salvador se gastaron cientos de dólares en asistir a este evento esperanzados en encontrar grandes oportunidades y solo les sirvió para darse cuenta que en Colombia operan “mafias del arte” igual que en El Salvador, obviamente algunos lo defenderán ¿Pero quienes? A los que favorece año tras año, al igual que las bandas que no tocan en otro lado que no sea Rock al Parque y lo defienden violentamente porque su robo anual está asegurado. Una “mafia del arte” es un grupo que se conforma para favorecer con convocatorias o dineros del estado y de empersas privadas a amigos y personas de su interés, para disfrazar este favorecimiento utilizan mecanismos de “lavado de influencias” que llaman “convocatorias públicas”, así operan en Colombia.

De manera voluntaria después de discutir por horas, le hice caso a un amigo gestor cultural, de esos que son “importantes” en esta escena porque siempre anda pegado a todas estas “iniciativas” que me dijo -Deje de pelear tanto e inscríbase- y lo hice, aun sabiendo que la mayoría de los jurados que están ahí me detestan porque he dicho mil veces públicamente lo deshonestos que son, he hecho público su falta de educación musical  su falta de conocimiento por la escena y el favorecimiento sistemático al mismo grupo de aburridos artistas que han tratado y tratado durante años de meter en todos lados sin un resultado positivo. 

Gracias a la inscripción, me pude dar cuenta que Bomm lleva años operando de la misma manera, con los mismos jurados y favoreciendo a las mismas bandas. Hice el ejercicio y comparé las convocatorias de 2015, 2016 y 2017, de 148 espacios en 2017, 76 bandas habían sido convocadas el año anterior y casi la totalidad de las bandas del año 2105 han continuado siendo convocadas durante los tres años. ¿Por qué? Les diré la verdad de frente y es una verdad irrefutable, porque son los amigos y conocidos de los mismos jurados, porque esos jurados tienen poca o nula educación respecto a la música colombiana y por eso, si es verdad que este año se inscribieron más de mil propuestas, hay que ser muy obtuso para escoger las mismas que han venido desde 2015. ¿Qué le aportan a la escena musical nacional? ¿Seguir insistiendo con los mismos como ha hecho Rock al Parque para que jamás suceda nada? Es un circo de favores interminable.

Se volvió aburrido y repetitivo el mismo discurso de los mismos con su conocimiento limitado de lo que es la música y el arte y así mismo entonces se vuelve aburridor el discurso de los que tratamos de defender la música y la industria cultural, por lo tanto ya no hay esperanza porque el juego consiste en seguir eternamente negando los problemas y creer que ya se logró lo que se quería, no escuchar a nadie más y continuar desangrando al estado y a la empresa privada que da presupuestos únicamente para cumplir requisitos sin hacer veedurías efectivas.

Y ya sé que dirán que hay otras bandas en la convocatoria de este año, sí, las hay y gracias a Dios porque abrieron más espacios, pero las que escogieron, son los nombres que no habían podido agregar, son los nombres que suenan en todas partes donde los jurados trabajan, los mimos nombres de hace 8 años, tanto de bandas como de músicos que son sus amigos y crean otras bandas para que no sea tan evidente el robo año tras año. El verdadero pecado es que el país ignora estos actos y creen que con solo dar los presupuestos ya cumplieron con el arte.

Las industrias culturales en Colombia en este momento son una patética agremiación de unos pocos que están acaparando todo, apoyando un grupo específico e identificado de artistas que, si no fuera por esto, no sonaría en ninguna parte, se han dedicado a llenarnos los oídos del público de los mismos sonidos cada año, iguales, sin renovar, sin dar la oportunidad s los que no están de acuerdo con ellos y eso es lo que mató la escena.

Son verdades incomodas que duelen, pero duele más ver a cientos y miles de talentosos artistas que triunfan en el exterior, que están haciendo las cosas bien, siendo ninguneados en su propio patio para favorecer a los amigos o el gusto personal de tres curadores que han endiosado, nada diferente al sonado caso de Odebrecht.

¿Más de mil propuestas? Pero escogen las mismas desde 2015 ¿Qué excusa tienen? Los mismos jurados, las mismas conferencias empíricas, los mismos nombres, quisiera repetir esto mil veces para que se den cuenta, así como hemos repetido lo de Idartes, lo de Sayco, pero la gente no escucha, es como colocarle una denuncia a un árbol. Mil bandas y los mismos de siempre que jamás han logrado nada por la cultura nacional. 

Es hora de reflexionar, tal vez es culpa de los mismos artistas por empoderar estafadores que se autoproclaman como managers, curadores, empresarios y a duras penas han terminado un bachillerato y crecieron en Colombia en donde lo importante en quien me creo yo y no quien en realidad eres, en este camino he visto “caer” a decenas de personas que se cansan de luchar contra el estado y contra las iniciativas mixtas y se convierten a ese lado oscuro del cual no salen, pero la realidad es que son ellos los que poco a poco se han apartado de todas las iniciativas independientes que en realidad están haciendo algo por el arte, porque seamos honestos, además de gastar presupuestos y tomar lo que quieren para sí ¿Qué bien le han hecho a la industria musical colombiana? ¿Enumeren algunos logros?

Pero quiero terminar con esta pregunta ¿Por qué si hacen las cosas tan bien y son tan transparentes? Eventos como rock al Parque o Boom, o Instituciones como Sayco siempre rechazan los debates, las entrevistas y cualquier encuentro público que tenga que ver con defender su campo de distorsión de la realidad que dicta “lo que es bueno” ¿Se lo han preguntado? Lo bueno jamás desata una polémica sino una ovación.