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NOTA SOBRE CAR AUDIO ROCK FESTIVAL


Car Audio Rock Festival: Días estridentes a ritmo automotor
26 Ene 2016 por Rocio Acosta
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Por: Joel Cruz. 

Relatando lo visto durante el pasado Car Audio Festival no puedo dejar de pensar en todo lo que simboliza un vehículo. Basta con una revisión breve de la historia y es fácil hallar como los autos son una rama estrecha que se extiende instantáneamente en el rock and roll: velocidad, euforia, dominio, espíritu audaz y claro, la libertad; virtudes que el género expone en todas sus maneras de expresión.

La lista es larga y las carreteras también; ¿ejemplos? tenemos el Cadillac Fleetwood 60 Special 1955 de Elvis Presley, el psicodélico Rolls-Royce Phantom V de John Lennon, el Cord 810 Phaeton de 1936 de Jimmy Page y el Buick Skylark 1953 de James Hetfield, para una muestra. El mundo sobre ruedas es apasionante, pero tiene ante todo, personalidad arrolladora. Si aún no parezco convincente, busquen el programa de televisión que tiene Brian Johnson de AC/DC en History Channel, donde el vocalista abandona su faceta frontman para subirse y manejar máquinas de este y otro mundo.

Car Audio Rock Festival lleva ya un buen tiempo ubicando en la tarima de Corferias anualmente un lugar para el rock como banda sonora en el mundo de los vehículos. Para este año, la dirección de las bandas tuvo un aspecto diverso. Tres días de un cartel dedicado a lo clásico, alternativo, a el pop y el ska, con una serie de invitados que en razón a sus shows y a las reacciones de los asistentes, nos sugieren los puntos de vista que surgen al abrirse el telón de los sonidos nacionales y foráneos.

Viernes perezoso: Comienzo nada sencillo

Ante un número reducido de público comienza la acción en Corferias. La dura tarea de iniciar el acto fue Anarguilla y su estética alternativa. Continuaría la banda que animaría la tarde bogotana con un repertorio de temas propios y covers para arrancar del letargo a un frío comienzo: Dáncamo. Luego apreciaríamos a La Sociedad de la Sombrilla, célebre conjunto con letras interesantes. El siguiente ajuste de sonido sería para Supremacy, embajadores locales del AOR y el Hard rock. Alma, vida y corazón entregado a una época. Su más reciente trabajo “Leaders” y su puesta en escena garantizan una temática sonora férrea, orientada al cruce sin miedo de las fronteras. Gran presentación. La noche seguía un curso tomado por los Revólver Plateado, quienes se han dado a conocer hábilmente en cuatro años de formación. Su trayectoria inteligente justifica la labor que sus integrantes han hecho con personajes del mundo de la música incluyendo a Juanes. El cierre fue para unos muy esperados The Hall Effect. La oportunidad conocer países como Francia e Inglaterra les ha permitido generar el replanteamiento de su sonido una y otra vez. Han sabido adaptar sin problema sus temas a las inquietudes actuales de interpretación. Su esencia se conserva.

Sábado: Oda al motor afinado y la belleza extrema

Comenzaron a plenitud los festejos en torno a la exposición: Campeonato de sonido sobre ruedas, el Xtreme fest, con muestras del BMX , el skate y las Chicas Car Audio, donde el peso de su presencia siempre se ha hecho sentir en este evento y por supuesto, en esta ocasión no dejó de ser así.

La cuota pop hizo que figuraran los nombres de Sebastián Yadra, Manuel Medrano y Juan Pablo Vega. El toque más fuerte inició por Los Makenzy, quinteto con matices blueseros y cercanos al post punk; sonido bastante enérgico para bautizar la tarde. El siguiente en el llamado a lista sería el señor Felipe Szarruk y su conjunto: Más de veinte años de compromiso con el rock en definitiva no surgen de la noche a la mañana. La química de sus temas fue muy bien recibida, mezclada con carisma y liderazgo en el escenario.

Llegaría posteriormente uno de los proyectos más interesantes de toda la jornada: Danicattack. Con la actitud bien puesta tomaron muy en serio el rol de armonizar características de pop, balada y blues con evocaciones electrónicas bien definidas. El gusto en el universo musical siempre estará sujeto a la subjetividad, pero lo que hacen esto señores es altamente digno de ver y oír. Generan un concepto claro respecto a lo que transmiten.

Al terminar la tarde hubo una buena congregación de personas en el lugar, obra y gracia de The Mills. Con un show a la altura de su nivel artístico, rodaron cómodamente por sus mejores canciones, no sin antes agradecer a sus seguidores y a la organización, cerrando de esta forma un balance mejorado para un segundo día de concierto.

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Domingo: Listos para el “bailoteo” final
El día pregonaba muy buenas cosas y no defraudó. De principio a fin la música estaría a máximo poder y todo se hallaba preparado para ello. Por un lado, el ska colombiano como protagonista. El comienzo fue gracias a Severoreves, unos uniformados que supieron darle punto inicial al festejo que se aproximaba. Luego, Altogrado, destacando principalmente la voz y actitud de Martinica, su cantante líder. Una mención de letras mayúsculas para esta banda, quien luego daría espacio a Fabela.

El día agonizaba y era hora de convocar a tarima a los invitados estrella del festival: desde el país del tequila y los tacos, la insignia del rockabilly, Rebelcats. La agrupación con 10 años de existencia y liderada por Vince y Vincent Van Rock llegaron dispuestos a colmar la sed de baile que habían dejado casi tres años atrás en Rock al Parque. La cumbre de la diversión había tocado un clímax a causa de los mexicanos, acercándose el momento de la celebración mayor.

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Corferias daría paso final una “santa trinidad” en Colombia: Skampida en primer lugar, agitando fuerte el tapete como vivo testimonio de la música independiente sobre lo pasajero. Pisando fuerte vendrían Los Elefantes, contundencia que está muy lejos de quedar en silencio. Su melodía a su vez fue la maestra de ceremonias para un cierre muy especial. “Veinte años no son nada” decía Gardel, aunque aquí se equivocó, porque La Severa Matacera, con dos décadas de historia sigue mostrando a grandes y chicos (cual publicidad de circo) por qué todo este tiempo en la música parece renovarlos y conducirlos por un sendero maduro que resumieron en más de una hora de presentación.

Todo tiene su final tristemente, pero un final por lo alto: Los espectadores apreciaron toda una generación del género y de las tres agrupaciones interpretando algunos clásicos como un aparte legendario por y para el ska nacional.

Car Audio en conclusión sigue haciendo una apuesta por hacer crecer el rock como industria y escena emergente. Aunque es preciso hacer mucho para llegar a ese punto, el aporte de la organización fue realmente visible creando y abriendo caminos de difusión en el rock propio. Actos más que las palabras.