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A LOS MEDIOS Y ENTIDADES DEL ARTE NACIONAL: MESURA SEÑORES


Nunca he conocido un país en el planeta tierra en donde la gente se llene tanto la boca con mentiras y con escenarios creados en su imaginación como Colombia, y conozco dieciocho en los cuales en su mayoría he trabajado o interactuado en arte… nunca he conocido un país en donde las personas traten de distorsionar tanto la realidad y confundir tanto a las personas con la única finalidad de ganar fama efímera, respeto basado en la nada y sobre todo de instalarse en puestos de trabajo desde donde arrancan dinero a las entidades del estado o a medios de comunicación mainstream como en mi patria, la necesidad por encima de lo que sea, incluso de los demás.

Estaba leyendo el artículo sobre los medios de comunicación musicales publicado por la Revista Arcadia y la verdad que no entiendo cómo es que aun después de tanto tiempo y de tantas enseñanzas, los colombianos se dejan meter los dedos en la boca como a borregos que alimentan a medias. Esto tiene una explicación, se llama falta de educación. Me explico, cuando una persona es educada se vuelve curiosa, no se queda únicamente con el titular de la noticia, no opina sino que argumenta, no se queda únicamente con la fuente primaria u oficial, no cree que su verdad es la realidad y lo profesa, una persona educada tiene que comprobar que todo lo que se le dice es cierto, si es verdad que las brujas existen, que los fantasmas asustan, que la cumbia es rock o que los que claman ser los mesías del arte nacional en realidad han hecho algo más que vociferar su verborrea a través de cuanto espacio tienen apropiado y evitando la confrontación real con las personas, publico o agentes que los critican. Los medios en Colombia son muy irresponsables porque se les olvido lo que era el periodismo y ahora se basan en la opinión y los puntos de vista de los amigos, que prácticamente no tienen valor alguno en la construcción de conocimiento o en el análisis de las realidades, una opinión es el arma de los cobardes y defenderla es el arma de los ignorantes.

Hablan mucho, Idartes habla mucho, Sayco habla mucho, las estaciones de radio hablan mucho, Cámara de Comercio con su Bomm, las revistas hablan mucho, casi todos los agentes que tienen filiación estatal, fondos mixtos o algo de poder en el público y las políticas culturales sufren de diarrea verbal. Todos hablan mucho pero solo eso hacen, hablar y degradar cuando son atacados, negar todo, asumir demencia. Y cuando organizan eventos, los organizan también para hablar, ¿pero quienes hablan? Siempre los mismos, empíricos, endiosados y empoderados por ellos mismos, sublimados por los propios medios que no les han exigido nada más que creerse lo que creen que son.

Eso es mortal para la cultura nacional, al menos la música la han destruido. Estos “agentes” que ustedes ven como jurados y curadores en todas partes, siempre los mismos nombres, que no son músicos, pero califican la música a su criterio, a su antojo, que no son profesionales, pero son invitados a dar charlas y conferencias para los músicos en formación han destruido, han asesinado el arte nacional, lo han masacrado vil y vulgarmente y no solo eso sino que han cobrado y se han llenado los bolsillos haciéndolo. Jamás, ni en los países más mediocres de esta tierra se ha visto algo así, jamás un carnicero ha ocupado un quirófano por saber usar un cuchillo, solo en esta patria somos educados y regidos por carniceros de la mente, por ignorantes del conocimiento.

Pero no es culpa de ellos, es culpa de los músicos, los artistas, el público y todos los que permiten que esto suceda, es culpa de aquel que va a las conferencias y talleres sin exigir que quien los dicte tenga formación profesional o al menos un recorrido largo y exitoso en el tema, no una carrera construida por amistad y deshonestidad, es culpa de los que siguen presentándose a las convocatorias tratando de cumplir a cabalidad los caprichos de estos personajes, es culpa de quienes siguen escuchando las estaciones que tienen vetados a los locales, en resumen es culpa del artista que muere de hambre en un país corrupto y que necesita hacer lo que sea para sobrevivir así esto implique ser deshonesto, vender sus ideales y su dignidad. Por plata baila el perro y con hambre baila hasta la mamá en bikini. No solo pasa en el arte, en Colombia esto es la normalidad.

Entonces, como ni al gobierno ni a la gente le teresa lo que sucede en el arte, solicito un poco más de mesura y respeto a estas personas que están ahí no por sus méritos sino por su corrupción y amistades, sépanlo, ténganlo en mente y hagan lo que hacen callados y sin destruir el arte nacional, así lo hacen en El Salvador y en otros países corruptos (Pregúntenle al ladrón de Ricardo Zepeda cómo lo hizo) y si ya tuvieron la oportunidad de haber nacido en un país como estos en donde la educación no importa, cállense y quédense en sus puestos robando o comiendo, no importa, pero no esparzan esa semilla oscura y paupérrima, no le enseñen a los demás que están en formación a que así son las cosas porque ya podemos ver por ahí niños de 20 y 25 años creyéndose managers, curadores, músicos y todo tipo de profesionales del arte solo porque es lo que les han dicho en las conferencias y es lo que les han hecho creer. Pero sobre todo, no se llenen más la boca con escritos y artículos clamando que ustedes han hecho mucho porque en realidad no han hecho nada más que robar dinero del estado, comer gracias a empresas que ustedes no crearon y venderle al público y a la patria una falsa notoriedad que ustedes saben no es cierta, si alguno ha hecho algo, que no es mucho, ha sido usando dineros del estado, amistades o capitales privados que no han tenido que gestionar, engañar a todo un pueblo puede que se sienta bien, que los haga sentirse muy ágiles, pero engañarse a uno mismo es muy triste.

En el país existen agentes que de verdad trabajan por hacer crecer la industria, el arte y los movimientos, pero lo hacen callados y desde las sombras, sin necesidad de robar a nadie o de meter a los amigos a hacerlo. Yo llamo a los medios de comunicación a tomar el periodismo cultural y del espectáculo con la misma seriedad que tomaría una enfermedad terminal de sus hijos o su familiar más querido, respeten a sus medios, la honestidad no tiene precio.