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lunes, 16 de julio de 2018

EL ARTE EN COLOMBIA, LA SUBLIMACIÓN DE LO LOCAL.

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Imagen: Pubincite

El arte es la firma de la civilización.
-Beverly Sills-

-El arte debe ser gusto, diversión y alucinación- Dijo alguna vez el novelista egipcio Naguib Mahfuzm, entonces ¿Por qué si nos preciamos de tener talento y habilidades, el arte en Colombia parece estancado en un eterno limbo creativo ¿Por qué es una tarea que parece difícil y poco divertida? Todo en Colombia huele a típico y eso parece haber sido nuestro error en lugar de nuestra ventaja. 

Pareciera que el arte colombiano se rindió a la idea de no poder competir con el mundo, de ser universal y se resignó a tratar de glorificar nuestras tradiciones, se dedicó a embelesar lo que somos y conformarse con eso, ante la incapacidad de ser competitivos mundialmente, queremos entonces que el mundo piense que nuestras expresiones son las más sublimes de la humanidad, que nuestro folclor es inalcanzable y que es la producción creativa más sublime que existe en el universo entero. 

Carlos Alberto Navarro nos advierte de manera cruda lo siguiente:

La exageración del concepto de patriotismo o patrioterismo parece de todo punto de vista inconveniente. Conduce a la competencia desmedida entre pueblos, a la estupidez y la ceguera. Al egoísmo. A la pérdida de vista de lo más importante: el ser humano.

Difícilmente refutable. Colombia, tal vez por esa herencia corrupta que dejó el narcotráfico se acostumbró a querer tener todo fácil, sin esfuerzos, a tener riquezas de la noche a la mañana (riquezas en nuestra escala) y eso dañó cualquier esfuerzo por crear una industria cultural, el arte en nuestro país es (a los ojos de la sociedad) un oficio de vagos, de personas sin sentido y no se le atribuye a este ninguna capacidad de generar conocimiento ni de construir sociedad. Solo hasta hace unos años, algunos colectivos e instituciones han tratado de salvar la importancia del arte a través de acciones o eventos que generalmente resultan diluidos en la ambición de sus organizadores por desfalcar al estado. No solo es una lástima sino una vergüenza.

Navarro continúa en su texto enumerando los daños que ocasiona este exceso de patriotismo:

El chauvinismo resulta un razonamiento falso o paralógico, una falacia de tipo etnocéntrico o de ídola fori. En retórica, pues, constituye uno de los argumentos falsos llamados ad hominem que sirven para persuadir con sentimientos en vez de con razones a quienes se convencen más con aquéllos que con éstas, y como tal se utilizó frecuentemente por parte de los políticos para persuadir a las masas.

Pero aunque sean escazas, aún existimos personas que ven en el arte la extensión de toda la capacidad humana para ser única y que pensamos que el arte es un elemento esencial no solo en la construcción de la historia humana sino en la transformación del mundo y sus sociedades, yo soy una de esas personas y por eso quiero adquirir las herramientas necesarias para poder construir mis historias, mis mensajes a través del cine, en Colombia no puedo hacerlo porque no tenemos la capacidad técnica que tiene una escuela como New York Film Academy y no tenemos el musculo económico para financiar educación de primer nivel, y aunque mi palmares educativo puede considerarse excepcional, culminé una maestría en Estudios artísticos con honores, tuve el séptimo ECAES a nivel nacional pero por más que me he esforzado y he trabajado no he logrado conseguir ese empujón para completar mi educación, de acuerdo a mi meta, a mi sueños, por que lamentablemente una buena educación no es garantía para triunfar económicamente, es difícil hacerlo en Colombia, siendo padre y trabajando al mismo tiempo, pero ya es hora porque tengo mucho que contar, mucho que denunciar, mucho que decir a través de las películas, que son una herramienta poderosa y que en Colombia no hemos aun logrado realizarlas para competir a nivel mundial, nuestro cine debe ser más universal, tratando lo local obviamente, pero con un lenguaje que todos entiendan, justo como lo hacen en las grandes industrias.

En el año 2005 antes de convertirme en comunicador social me presenté a las pruebas de admisión de La Universidad Nacional de Colombia, para optar por un cupo en la carrera de cine y televisión. Mi examen me colocó en la casilla doce a nivel nacional y pasé todas las pruebas hasta llegar a la entrevista. Ahí, un panel de académicos de la facultad se dispuso a hacerme preguntas sobre mi gusto por el cine, - ¿Qué clase de películas te gustan? -, -las de fantasía y ciencia ficción- les respondí sin titubear, -Star Wars es de mis favoritas- y me miraron con cara de decepción.

Según ellos, yo era superficial, al ser músico también debería dedicarme a hacer bandas sonoras repletas de ritmos autóctonos para las producciones de indígenas o de mafiosos de esta patria, para ellos George Lukas o Steven Spielberg eran ignorantes, jamás le han aportado al conocimiento humano, nada comparado a David Lych o Akira Kurosawa, no importaba que George Lucas y su saga galáctica se hubiera convertido en un ícono de la cultura pop mundial, influyendo al planeta entero, rescatando culturas como la japonesa o trayendo religiones ancestrales a la actualidad en una fusión con un lenguaje universal que entienden desde Alemania hasta el pueblo más remoto de Boyacá, aquel departamento que entre otros se niega a aceptar que el mundo ha cambiado y que la música trasciende más allá de la carranga y que tal vez pintar una ruana de rosado es muy jocoso en Colombia pero nadie más entiende el chiste. Para la Universidad Nacional, estas son expresiones gloriosas, magnánimas, lo demás es puro comercio barato. Me retiré indignado de la entrevista cuando me dijeron que en la facultad no producían películas por falta de equipos, pero sí leían mucho.

¿Por qué no puedo producir y dirigir una película del espacio en Colombia? ¿Por qué no puedo tener una banda de rock sin meterle un acordeón o una guacharaca para que no me discriminen en las convocatorias estatales? En mi tesis de maestría demostré que en Colombia el rock ha sido desconfigurado en favor de la cumbia, la carranga y otras expresiones folclóricas que han sido modernizadas con instrumentos eléctricos y que de manera hegemónica han sido vendidas por el estado como “las nuevas músicas colombianas” o como “rock colombiano” y eso mató nuestra escena. Se logró que ninguna banda de rock tenga el nivel suficiente para competir en el exterior y que nos vean como “una rareza”, una “curiosidad”, la rica escena rock colombiana ha sido segregada, vetada y destruida en favor de esa sublimación de lo local, de una mentira.

Los artistas en Colombia muchas veces nos sentimos atados, dominados. Existe entonces la urgencia de modelar a los estudiantes para ser actores de clase mundial en los escenarios, para no llevar nuestra colombianidad con vergüenza y como un estandarte que hay que mostrar donde sea y como sea, sino ser participes de la industria cultural mundial, aprender a hablar el lenguaje universal y eso no lo tenemos acá, de eso carecemos, no tenemos quien nos enseñe, ni nada por enseñar. 

Necesitamos aprender, necesitamos tener acceso a los mejores recursos humanos y técnicos para poder hacer avanzar nuestras practicas artísticas al nivel que los artistas necesitamos para que nuestro mensaje sea escuchado. Desligarnos de la mendicidad hacia el estado y construir una industria nacional autosuficiente en donde el artista pueda crear sin estar presionado por las ideas y las doctrinas de turno, eso solo se logra formándose en las grandes escuelas y universidades que no están atadas o coloreadas a los pensamientos e ideologías de nadie. Pero lastimosamente el dinero es otro muro, un país que no ofrece una estabilidad económica se ve lejano al acceso de educación de calidad, de primer nivel, por lo tanto, quienes salen a estudiar siguen siendo los mismo amigos o familiares de quienes tienen los puesto de poder o quienes pueden acceder al favor del “amigo del amigo” que le ayude. Puede sonar exagerado, pero lamentablemente esta es una verdad comprobable. 

Para qué sirve el arte…

En un trayecto en el auto en la ciudad New York mientras tocábamos puertas para conseguir un lugar para realizar la entrega de Premios al rock latinoamericano los cuales hemos entregado en Colombia durante once años, mi amigo estaba hablando conmigo cuando de repente nos vimos envueltos en una discusión que se ha repetido por años con diferentes personas. Yo estaba contándole a él, que próximamente se abriría una maestría en donde se estudian las culturas del mundo a través de su cocina, él se maravilló pensando que era una especia de carrera para Chefs, cuando le expliqué que era un estudio cultural y sociológico su semblante cambió y me hizo la pregunta que muchos me han hecho a mí y a varios artistas durante la vida… ¿Para qué sirve eso?

Es común hoy en día, cuando los gobiernos están retirando las materias de filosofía y humanidades para reemplazarlas por asuntos técnicos como mecánica, carpintería, que el papel del arte en la sociedad se cuestione y sea visto como un “relleno” para la existencia y a los artistas como seres improductivos.

Nada más alejado de la realidad, la función de las prácticas artísticas cada día está tomando fuerza transformadora y generadora de avances incluso para las tareas cotidianas, incluso, existe hoy un movimiento dentro de los estudios artísticos que quiere lograr reconocimiento del arte como instrumento investigativo, viendo al horizonte la utopía, llegar a “eso está artísticamente comprobado”.

¿Para qué sirve el arte? Si vemos una opinión pragmática, podemos referirnos al Blog de Americas for Heart Foundation en donde Randy L.Cohen hace una lista de 10 puntos que describen los beneficios de hacer arte, estos son:

- El arte promueve la verdadera prosperidad fundamentado en nuestra humanidad.
- El arte promueve el desarrollo académico y enriquece los estándares educativos.
- El arte fortalece la economía porque representa un largo segmento del sector de negocios.
- El arte es bueno para los negocios locales, muchos negocios pequeños comercian arte.
- El arte atrae al turismo (Lo sabemos)
- El arte es una industria que se exporta, sea con exposiciones, conciertos, convenciones.
- El arte detona la creatividad y la innovación.
- El arte tiene impacto social.
- El arte promueve la salud, proveyendo programas para pacientes, familiares y equipos combinando terapias y procesos que requieren menos medicación.
- El arte significa “negocios” 

Esta lista es un respiro para aquellos que tenemos que explicarles a las personas occidentales acostumbradas a que lo que no da dinero no sirve, cual es el propósito del arte en nuestra sociedad y que parte del juego es la que ocupa dentro del maremágnum del “compra y vende”. Esta es la parte más difícil al enfrentar a familias y padres que a regañadientes pagan los estudios de sus hijos por considerar que van a perder su vida en actividades que no son lucrativas. Pero si hablamos de dinero, el arte ha sido y sigue siendo una de las pocas industrias que aun producen millonarios junto al deporte y los desarrollos tecnológicos.

Pero quedarnos en el capitalismo y por qué el arte es útil para él sería un acto absurdo y banal, el arte se extiende a caminos insospechados y a beneficios que van más allá del acto único de existir y participar en una sociedad, nos permite primero que todo ser y encontrarnos a nosotros mismos y descubrir que hay formas de decir las cosas de maneras diversas, nos permite explorar la creatividad, vivir mejor y más tranquilos, gritar y pelear cuando se necesita pero sobre todo hacer conciencia, invita a pensar, a reflexionar y tal vez el arte envía mensajes que de otra manera sería muy confusos para los receptores, el arte en otras palabras también simplifica la comunicación.

En la página de El Sol de Cautla, un colectivo artístico mexicano, dice lo siguiente:

Las artes nos enseñan las diferentes realidades culturales a través de generaciones y mientras más las conocemos, somos capaces de cambiar nuestra comprensión del mundo con nuestras emociones en el momento.  

Las diversas percepciones que se tienen de la realidad hacen entonces del arte un escape a la confusión entre ellas. Recordemos que la realidad puede ser considerada como un acuerdo, en ejemplo, si todos estamos de acuerdo en que el color del cielo en el día es azul, entonces esa podría ser considerada una realidad, no irrefutable obviamente, pero lo suficientemente sólida como para proceder a ser un dogma cotidiano.

El arte permite comprar estos diversos puntos de vista y desde ellos mirar el mundo para analizarlos, para proveerlo de nuevos conocimientos, porque el conocimiento no es únicamente el que desboca en inventos prácticos sino el que nos permite entendernos cada día más como seres humanos, como entidades pensantes y es desde el arte, que se han gestado las revoluciones académicas y sociales más importantes, además, es el arte lo que define nuestros periodos históricos.

Hay recursos suficientes en la producción creativa y académica para poder sostener con firmeza el bastión artístico como productor de conocimientos, como escultor de sociedad y como mecanismo de evolución, pero como decía una frase del guion de la película crossroads: “Hay que tomar la música donde la encontraste y llevarla más allá” es nuestro deber como artistas investigadores el de descubrir nuevas maneras de que el arte contribuya a la humanidad mucho más allá de la sublimación y la producción creativa.

Durante gran parte de mi desarrollo como artista, me he dedicado a investigar las maneras en que la práctica sea más productiva y coherente, dos aportes en este campo han sido la propuesta del modelo de autogestión para músicos independientes, desarrollado en el 2005 y publicado en 2012 de manera oficial en un contexto global. Este trabajo se enfocaba en la dependencia del artista por agentes externos en países de Latinoamérica para poder vivir y dedicarse a la práctica sin morir de hambre, nuestros países están diseñados para mantener una actividad constante de productividad en la cual los artistas no encajan y debía encontrar la forma para que se mantuviera la independencia creativa sin necesidad de ser sometido o por el estado o por agentes privados que a cambio de ayudas solicitaban dádivas a los creadores. 

Y el otro aporte es la tesis de maestría llamada “Distorsiones, reconfigurando el rock colombiano, categorizaciones del género en la música popular: rock, pop, fusión, folclor y modernización”. Un trabajo reconocido con la máxima calificación el cual busca poner en tela de juicio, la desconfiguración del género rock en el país suramericano para beneficiar a algunos artistas y agentes con los dineros que el distrito coloca para apoyar bandas en ascenso y usarlo para benefició de individuos sin escrúpulos los cuales sin medir consecuencias han transformado géneros clásicos como la cumbia o la carranga en “nuevo rock o nuevas músicas colombianas” sin ninguna fusión con fines netamente económicos, destruyendo la rica escena colombiana en este campo.

Es hora de concentrarse en la utilidad del arte como herramienta de trasformación social y de gestora de trabajo en este mundo actual, en la sociedad en la que nos tocó vivir, porque los tiempos cambian y con ellos deben ir cambiando las profesiones. Se hace necesario que el arte se involucre en lo cotidiano y los procesos industriales, en los viajes, el transporte, las noticias, los deportes y que lo haga de una manera contundente y beneficiosa para todos, lo que nos lleva al concepto de Ingeniería Artística. 

El arte es la filosofía que refleja un pensamiento dijo Antoni Tapies y esa es mi filosofía y es por eso que solicito la oportunidad de poder acceder a los recursos para realizar el Master de cinematografía y Dirección en New York film Academy porque una vez tenga en mi cabeza los conocimientos que el programa ofrece y las capacidades estéticas para hacer cine en una ciudad como New York junto a personas talentosas, puedo aplicarlo en Colombia no solo como mi creación y practica artística sino como docente transmitiendo los mismos conocimientos a personas que como yo, no hemos podido acceder a ellos por no tener los recursos económicos, pero que tenemos las ganas y la fuerza para aprovechar cada minuto en una academia.

Ref. La cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir.

Milan Kundera (1929) Novelista y ensayista checo.

Felipe Szarruk: Músico, comunicador social, Magister en Estudios Artísticos. Creador del colectivo de medios independientes Subterránica y compositor en Repxblica de Cxervos.

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